Como é que se escreve…? / ¿Cómo se escribe…?
[ESPAÑOL] Tal como indica la Ortografía de la lengua española, cuando el sustantivo genérico va seguido de un adjetivo que deriva de un topónimo y que se corresponde con el accidente, ambos se escriben con minúscula inicial: la península ibérica, cordillera andina, las islas británicas…
Cuando para referirse a un accidente geográfico se emplea el sustantivo genérico seguido de un adjetivo derivado del topónimo al que dicho accidente corresponde —se trate del topónimo actual o de una variante ya en desuso—, tanto el sustantivo genérico como el adjetivo se escriben con minúscula: meseta castellana (el adjetivo castellano deriva del topónimo Castilla), península ibérica (el adjetivo ibérico deriva del topónimo histórico Iberia), … Se trata, en estos casos, de expresiones meramente apelativas o comunes, aunque designen un referente único. Es necesario diferenciar estos casos de aquellos en los que el adjetivo va con mayúscula inicial por no derivar de un topónimo previo y ser, por tanto, la parte genuinamente propia de la denominación, como en mar Mediterráneo, islas Canarias, etc.
[PORTUGUÊS] Deve escrever-se Península Ibérica, com p e i iniciais maiúsculos, porque é um topónimo (nome próprio de um lugar geográfico) e, por isso, é tratado como uma entidade única, não apenas um acidente geográfico comum, conforme se regista no Vocabulário Ortográfico da Língua Portuguesa (VOLP) e no Dicionário de Topónimos e Gentílicos do Portal da Língua Portuguesa (ILTEC). Não é o mesmo que “a península de Setúbal”, onde “península” seria um acidente geográfico. Outras combinações vocabulares que formam no seu conjunto locuções toponímicas: Grandes Lagos, Península Itálica, etc.
O geónimo Península Ibérica reduz-se muitas vezes a Península, também com maiúscula inicial.
O nome vem dos antigos habitantes, os íberos, e do rio Ebro (Iberus em latim).
IMAGEN: Península Ibérica en el portulano del cartógrafo mallorquín Mateo Prunes (1563), extraída del documento depositado en el Museo Naval de Madrid. Las cartas portulanas, también llamadas cartas de navegación o cartas náuticas, son los mapas utilizados para la navegación desde la Baja Edad Media hasta el siglo XVII. Aparecen por primera vez en España, Italia y Portugal. Muy detallados y realistas para su época, describen costas y puertos con gran precisión, usando una red de líneas de rumbo (loxodromias) que parten de una rosa de los vientos para guiar la navegación, siendo herramientas esenciales para el comercio marítimo y la expansión atlántica temprana.






