“Trás-os-Montes: Un viaje portugués” guiado por Julio Llamazares

“¿Habrá en el mundo una tierra más pobre que esta? Sí, Trás-os-Montes, en Portugal”. Con esta frase abre Julio Llamazares (Vegamián, León, 1955) su obra “Trás-os-Montes: Un viaje portugués” (1998), con la que el escritor leonés despliega su talento narrativo y su profunda capacidad de observación del paisaje.

Trás-os-Montes es una provincia histórica de Portugal situada en el noreste del país, con capital en Vila Real. Fue una de las seis grandes divisiones administrativas en las que se dividió el territorio de Portugal desde el siglo XV. La división se conoció como comarca hasta el siglo XVI, y a partir de entonces fue conocida como provincia.

Julio Llamazares se sumerge en la literatura de viaje a través de un personaje que, lleno de asombro, va descubriendo esta tierra portuguesa. El viajero que protagoniza este itinerario portugués va creando, a su lento paso, una narración tan bella, tan hondamente humana, tan transida de comprensión (de los demás, de sí mismo, de la tierra) que el lector transita, en su lectura, por el paisaje más rico: es decir, el del hombre.

Se trata de un libro de enormes perspectivas, indiferente a los géneros y las clasificaciones. Es novela, si novela es espejo que se pasea al borde del camino. Es libro de viajes, porque las comarcas pasan por sus páginas. Es relato iniciático, porque el viajero va transformándose con su viaje. Pero, sobre todo, gran literatura.

“¿Habrá en el mundo una tierra más pobre que esta? Sí, Trás-os-Montes, en Portugal. Es posible que esta vieja región histórica sea la más atrasada de la Europa civilizada, junto con las zonas más remotas e islas de Grecia y el interior de Cerdeña, Sicilia, Yugoslavia…”.

Con esta obra, Julio Llamazares regresa a la literatura de viaje, donde su talento narrativo y su profunda capacidad de observación del paisaje brillan con toda su fuerza. La carrera de Julio Llamazares ha ido cubriendo etapas de un modo peculiar, que en cierto modo recuerda la de Álvaro Mutis. Sus dos primeros libros, Memoria de la nieve y La lentitud de los bueyes marcaron un hito imborrable en la historia de la poesía española reciente.

Luego, la publicación de Luna de lobos (1985) y La lluvia amarilla (1988) hizo de su autor un verdadero nombre clave en la novelística española más reciente. Traducido a otras lenguas europeas y muy querido de los lectores, con quienes se mantiene en contacto permanente gracias a sus colaboraciones periodísticas, Llamazares es en este momento uno de los autores españoles vivos más importantes.

De este libro se ha dicho:

«Lo mejor del libro es ese personaje sorprendido por lo que va viendo: ese viajero y su contar calmo y sobrio en el que no es posible medir el tiempo.» El País

«Un libro para conocer, para embriagarse de melancolía y para ver cómo el pasar del tiempo es la estación primera del olvido”. ABC

«El ritmo de su escritura en prosa es deudor de esa ambición de asociar las palabras (y la memoria, que es su fuente) con el ritmo; la música es consustancial con su narrativa, y eso le viene de la poesía.» Juan Cruz, El País

«Julio Llamazares es, sin duda, uno de esos escritores que nos reconcilian con el ejercicio de la literatura.» Aurelio Loureiro, Leer

«Julio Llamazares sigue siendo un escritor especial, alguien capaz de mirar el mundo de otra manera.» El Correo Gallego

«Un escritor de su categoría podría redactar los anuncios por palabras de un periódico y seguiría siendo interesante.» Qué Leer

«Llamazares siempre escribe igual cuando viaja, habría que añadir también que siempre escribe bien, sin arrogancia, desprejuiciadamente, con sentido del humor y con cariñosa indulgencia cuando retrata.» Andrés Barba, El Cultural

 

 

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